Crónica de un parto inducido: Segunda parte

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Por si no habéis leído la primera parte, aquí os dejo el enlace: Crónica de un parto inducido: La Trilogía

2ª parte:

“A dilatar se ha dicho”

Día 2:

A las 9 de la mañana como el día anterior fui a la sala de tocólogos y al examinarme, vieron que el propess no había hecho su trabajo, cuello muy poco borrado y nada dilatado, así que tanta contracción para nada, día perdido. No me quise desanimar, estaba contenta y tranquila, demasiado tranquila.

De ahí fuimos a la habitación de dilatación en donde empezaría la inducción.

Sobre las 10 entró la primera gota de oxitocina en mis venas, mi matrona, una chica joven majísima (sin ironía, era así de verdad), me dijo que me había puesto una dosis baja para empezar y que las contracciones vendrían poco a poco, que no me preocupara. Yo tenía una curiosidad tremenda por saber que se notaba y como dolían las contracciones, nadie sabe explicar como es ese dolor, a que se parece, cosa que ahora entiendo.

Alrededor de las 10:30, empezaron las contracciones, dolor bajo, “muy molonas ellas”, yo estaba tranquila, el futuro padre de la criatura estaba a mi lado ejerciendo el papel de acompañante reportero, porque se pasó todo el proceso informando vía whatssap al grupo formado por familiares expectantes, no se dejó ni un detalle sin contar. Mi parto está relatado cronológicamente de principio a fin, si alguna vez se me olvida algún dato o detalle, se dónde acudir para recordarlo.

Conforme pasaban los minutos las contracciones iban siendo más dolorosas, cuando mi acompañante no tenía nada que informar, me hacía caso y aprendía a controlar las contracciones mirando el monitor, me avisaba cuando iba a venir una y así estuvimos un rato. Con cada contracción cerraba los ojos y respiraba, eso sí, respiré como me dio la gana no como me enseñaron en la preparación al parto, no había manera de coordinarme, así que respiré como pude. Recordé las palabras de la matrona que me llevó el embarazo, siempre hay que respirar en cada contracción para dar oxígeno al bebé, ese gran olvidado que sufre igual o más que nosotras. Así que me intenté concentrar en eso.

Sobre las 12, la matrona vino a controlar y al hacer el tacto vio que había dilatado unos 3 cm, me dijo que luego volvía y se fue, para mis adentros pensé, buff que poco, a saber cuando voy a parir. Las contracciones dolían pero eran aguantables, lo que era horrible, pero horrible, sin ánimo de asustar, era el dolor de coxis que tenía, como estaba “enchufada” al monitor no me podía mover y ya no sabía como ponerme. Entre el sube respaldo, baja respaldo, pon almohada, quitalá, volvió la matrona y me dijo que para favorecer la dilatación me romperían la bolsa, así fue. Vinieron una enfermera y la auxiliar y con la lanceta rompió la bolsa que daba cobijo a la pequeña (no duele nada de nada), como las aguas eran claras y el chocolate espeso, ahí me dejaron tranquilamente. Yo como soy una ingenua, no le di la mayor importancia, dije que bien, bolsa rota, ahora irá todo más deprisa. Lo que fue deprisa fue el dolor, a cada contracción iba doliendo más y más, cada vez más largas y difíciles de aguantar. En ese trance pedí ayuda a mi reportero dicharachero acompañante, el cual muy amablemente me ofreció su mano, la cual espachurré lo más que pude con cada contracción.

Varios minutos después apareció la matrona y me preguntó si quería ponerme la epìdural. Le dije que prefería esperar un poco más (no era partidaria de ponérmela si podía aguantar el dolor), pero que lo mismo con la próxima contracción le llamaba ipso facto, la matrona se fue sonriendo, diría, ésta la pide en breve, cosa que ocurrió. Tenía dudas, por una parte me dolía, pero sabía que podía aguantarlo, pero por otra estaba el miedo de no saber cuanto tardaría en parir. Así que obviando los posibles efectos adversos, decidí ponérmela. Si lo llego a saber no me la pongo.

Vino una anestesista joven y simpática, a la cual advertí que tenía escoliosis y me dijo los posibles efectos que podía padecer, zonas sin anestesiar, unas más dormidas que otras, etc. Lo acepté y fuimos al lío. ¿Poner la epidural, duele?, pues doler duele el pinchazo para anestesiar la zona antes de introducir el catéter, pero es un segundo, lo demás a mi no me dolió nada. Cuando acabó el proceso, el futuro padre de la criatura volvió a entrar en la habitación y lo primero que le dije fue: “bendita epidural, así si que se está bien”. Para qué hablaría….

Continuará….

1ª parte: http://www.misuperbaby.com/cronica-de-un-parto-inducido/

3ª parte: http://www.misuperbaby.com/cronica-de-un-parto-inducido-el-desenlace/

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10 comentarios

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  1. Me quedo esperando por la tercera parte. Me da que vas a sufrir mucho pero aun así lo leeré.

    1. Tatiana dice:

      Jeje, sufrir siempre se sufre aunque sea un poquito, pero merece la pena.
      Gracias por comentar 🙂

  2. Uyyyyyyyy esta segunda parte es calcadita a mi parto; el papá mirando el monitor y avisando…qué no se yo que es peor, si estar preparado o que te pillen de imprevisto…

    Lo peor es estar acostada sin poder moverte, a que si???

    Bueno a mi la epidural no me la pusieron hasta el final…

    Espero la tercera parte…

    1. Tatiana dice:

      El padre aprendió mucho ese día, se hizo experto en monitores, epidurales y en manejo del whatsapp, jajaja. La verdad que cuando me decía te viene una contracción, no sabia si reír o llorar…. no sé si es bueno saberlo o que te pille desprevenida….

      Lo de no moverme lo llevé fatal, soy un culo inquieto y el dolor de coxis me mataba, pero siendo inducido es lo que tocaba. Sobre la epidural, la semana que viene más….

      Besote

  3. 2 veces me pincharon a mí la epidural. La primera no me hizo ningún efecto y la segunda me duró una horita escasa ‘cuando ya había dilatado 9 centímetros sin anestesia ninguna!

    1. Tatiana dice:

      Perdona que tenía tu comentario por aprobar y no me había coscao, jeje.
      Pobre, dos veces, lo que no sé para que te ponen la segunda habiendo dilatado ya los 9 cm??
      Pues yo no voy a adelantar nada, pero vamos que la epidural a veces hace efecto, otras no y en otras ocasiones hace cosas raras, ahí lo dejo, jajaja.

  4. Virginia dice:

    No te dejes nada. Me está encantando leerte… ganas de ver cómo sigue!!” Me ha echo recordar el dolor….

    1. Tatiana dice:

      Me alegra que te guste, no tanto que te recuerde el dolor, jajaja. El próximo post es el más importante, intentaré no dejarme nada por contar.

  5. mamá puede dice:

    La epidural yo creo que más que doler es la sensación de cuándo te pinchan, el no saber que están haciendo ahí detrás y sobre todo los nervios de saber que no te puedes mover.
    A la espera de la tercera parte 😉

    1. Tatiana dice:

      Sí, sobretodo el no poder moverte y tener las contracciones en esa postura, a mi me doblaban del dolor. Eso sí, lo que más me obsesionaba y mientras me pinchaban repetía como un mantra era, que no me pinchen la duramadre, que no me pinchen la duramandre, jajaja. Sé lo que son los dolores intensos de cabeza y no me apetecía nada tenerlo en un post-parto.

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