Celos entre hermanos

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Este es uno de los temas a los que más les damos vueltas cuando queremos tener un segundo hijo. Nos preguntamos si el mayor tendrá celos del pequeño, si tendremos menos tiempo para atender al mayor, etc. Me imagino que cada caso es diferente, no todos los niños reaccionan igual ante la llegada de un hermano, hay que tener en cuenta la diferencia de edad, si es más normal que tengan celos cuando se llevan muchos años o cuando se llevan poco también, porque el mayor sigue dependiendo mucho de los padres…

No hay una regla básica para esto, cada niño y situación es diferente. Pueden aparecer celos o no, lo que si tengo claro es que darle un hermano a nuestro hijo es el mejor regalo que se le puede hacer, al menos eso creía cuando decidimos tener un segundo hijo.

En nuestro caso nuestros hijos se llevan 23 meses y medio, casi 2 años. En estos momentos SB tiene 33 meses y Ragnar 9 y en su relación fraternal ha habido un poco de todo.

Me encantaría decir que SB siente adoración por su hermano, que se pasa el día dándole besos, que juega mucho con él, que jamás le ha pegado o le ha dado un empujón… pero eso no puedo decirlo. Su relación la puedo calificar (exagerando) de amor-odio, lo de exagerado es por el odio, porque SB no lo siente, lo que en realidad siente es frustración y necesidad de atención absoluta. Algo que creo que es de lo más normal, aunque en ocasiones sea bastante difícil de llevar y los que acabamos frustrados y con una gran sensación de impotencia seamos los padres.

Cuando Ragnar nació SB se deshacía en besos y abrazos para su hermano, estaba pendiente y colaboraba en los cambios de pañal, baños, otras veces lo ignoraba y las menos, le sobraba. Pero todo fluía de forma más o menos cordial. Pero cuando SB cumplió dos años y medio y su hermano el medio año de vida, fue el momento en el que Ragnar empezó a despuntar como gateador velocista y agarrador de juguetes ajenos. Así que a partir de los 6 meses el pequeño empezó a ser más consciente del mundo que le rodeaba, descubrió un montón de cosas divertidas esparcidas por el suelo, que podía coger él mismo y podía perseguir a su hermana, allí donde ella fuera, en ese momento la relación comenzó a empeorar.

SB cortocircuitó cuando vio, que de un día para otro, su hermano se movía por todos lados, cogía, mordía y babeaba todos sus juguetes, (que para nosotros puede ser una tontería, pero para ella es su mundo entero), desde ese momento empezaron los gritos, los intentos de pegar y empujar, que aunque estamos siempre delante alguna vez conseguía hacerlo efectivo. SB es todavía muy demandante, necesita mucho contacto y atención y su teta, claro, su hermano también quiere su ración y aunque generalmente no hay mayor problema en darle pecho a los dos, en alguna ocasión surge el conflicto. Tampoco lleva demasiado bien que la mayor parte del día tengamos que jugar estando él presente y si lo tengo en brazos me dice, “Mamá, bebé a terra“, (Mamá bebé al suelo) o que lo deje en algún lado. Si me es imposible o si al dejarlo el peque llora, empezamos con el lío (rabietas, pegar, morder, etc), pero bueno poco a poco y con muuucha calma y paciencia reconducimos la rabieta y seguimos “jugando” los 3 juntos. Hay días mejores y días peores, hay días que su intento por llamar la atención, siempre haciendo cosas que no se deben hacer, pegándonos o chillando, forman parte de toda la jornada y otras que la casa parece una balsa de aceite, aunque esto es muy raro, pero haberlos haílos.

Aunque tampoco iba a ser todo malo, que hay momentos estupendos en los que los dos juegan juntos, hacen carreras de gateo por el pasillo, le ofrece su comida cada vez que lo sentamos a la trona, en cuanto nos ve sin él lo primero que hace es preguntar qué dónde está bebé y cuando menos nos lo esperamos le planta un beso enorme. Hay veces que cuando Ragnar le coge un juguete, ella va a buscar uno de bebés y se lo da, aunque no suele colar, a Ragnar le gustan más los de mayores. Le pone la crema, le pone el jabón cuando se bañan y lo que hace que nos derritamos del todo, es cuando nos pide el “abrazo de todos”, nos hace abrazarnos los 4 mientras nos vamos turnando los besos, es una ñoñería poco propia de nosotros, pero hay que reconocer que nos encanta.

En conclusión, hemos hecho todo lo que se debe hacer para que no haya celos, no comparar, no malmeter, dejar un momento al día para cada uno en exclusiva, dar raciones de cariño a raudales a los dos y aún así han aparecido los celos, con lo cual, creo que es algo normal y hasta natural. Es una etapa que pasará y estoy convencida que en poco tiempo su relación mejorará, al menos eso espero y mientras, pues seguir haciendo lo mismo y tener paciencia infinita. Aunque no os negaré que hay días en los que pienso que SB sería más feliz siendo hija única o que teníamos que haber encargado al hermanito un poco antes (para que fuera menos consciente de la situación), pero cuando veo a SB jugar con él y veo como Ragnar siente esa adoración y fascinación por su hermana, sé que hemos acertado y que es lo mejor que podíamos haber hecho. Al menos hasta la próxima rabieta…

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